José Huidobro

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El Reactor.

1

recuerdo, por el sonido, que la jungla célebre me apoyo siempre,
y que por más cemento que me inyecten ahí siempre estaré endeble,
árido, pulcro en mi memoria, y rígido en mis hombros.
ámbito de gris y opaco que me asusta, me tienta a cerrar los ojos,
y no leer por siempre.
Cántaro donde te escondiste, que no te puedo ni buscar encontrando,
ni tiritar amasando, dentro de mis dientes retocados,
y mis dulces tiernas manos de arroz y pelos,
alzadas hacia ti como pistolas,
corriendo con mis piernas como rotas, acelerando, me acerco te encuentro en el pasado,
y recuerdo, que todavía la jungla me sigue llamando.

El olor a muerto, el cansancio digno,
la cosecha húmeda, el relámpago visto,
cada día aquí es como una carta pérfida,
como una traición lenta,
hacia el enigma,
hacia la entonación, eterna, escrita, marcada, sustraída de la existencia nula.

Pasa que te veo,
pasa que te doy tu sendero, tu luz mía, tu traje limpio,
tus mil vestidos con lo que no sabrás que hacer.
Pasa que escucho, con tus escapes, con tus caricias sin dueño,
pasa, pasa y atiende, mira, reza, pide, transpírame entre sueños,
cámbialos por los míos,
de vez en vez,
de rama en rama,
saltando,
trepando,
como si pudiéramos entrever la raza nuestra y sus estudios,
vagos, simples.
y poco creíbles.

2

Recuerdo,
por el sonido,

que la jungla célebre me apoyo siempre,
y que por más cemento que me inyecten ahí siempre estaré endeble,
árido, pulcro en mi memoria, y rígido en mis hombros.

ámbito de gris y opaco que me asusta, me tienta a cerrar los ojos,
y no leer por siempre.

Cántaro donde te escondiste, que no te puedo ni buscar encontrando,
ni tiritar amasando, dentro de mis dientes retocados,
y mis dulces tiernas manos de arroz y pelos,
alzadas hacia ti como pistolas,
corriendo con mis piernas como rotas, acelerando, me acerco te encuentro en el pasado,
y recuerdo, que todavía la jungla me sigue llamando.

El olor a muerto, el cansancio digno,
la cosecha húmeda, el relámpago visto,
cada día aquí es como una carta pérfida,
como una traición lenta,
hacia el enigma,
hacia la entonación, eterna, escrita, marcada, sustraída de la existencia nula.

Pasa que te veo,
pasa,

que te doy tu sendero, tu luz mía, tu traje limpio,
tus mil vestidos con lo que no sabrás que hacer.

Pasa que escucho, con tus escapes, con tus caricias sin dueño,
pasa, pasa y atiende, mira, reza, pide, transpírame entre sueños,
cámbialos por los míos,
de vez en vez,
de rama en rama,
saltando,
trepando,
como si pudiéramos entrever la raza nuestra y sus estudios,
vagos, simples, y poco creíbles.

3

Aquellos mediodías en que logro meterme dentro de mi piel,
cuando no suena la boca negra que me habla,
ni la calle supo no callarse, con la lluvia fuerte y ronca;
ahí es cuando me siento vivo,
cuando mis manos se vuelven teclas,
cuando mi boca se frunce para tomar el fumo,
cuando mi quijada rota,
malpegada años atrás,
se estremece entre mis hombros y vibra,
como encontrando.

El tiempo nos invita a encontrar la belleza,
el recuerdo inalterable, inviolable y cósmico,
de haber existido, de haber encontradolo,
riendo;
entre nuestros labios nuevos,
nuestras manos de plastilina,
nuestros pies gordos,
salchichonados,
con las microuñas blandas y limpias.

Caricia de fin de mayo,
de resguardo del frío,
de apañar el cubo,
la simbiosis pulcra,
el remedio puro.

Mar que te extraño tanto,
porque pasan días en que no te veo,
y olas que me han abandonado,
sólo ahora veo la grieta hacia el centro del mundo,
el vacío de agua, la lucha , y el encuentro contra el todo.

Para prender el recuerdo,
de los pequeños alborotos, y el suplicio llanto,
y la misma carne,
contraída,
verde,
sin frutos ni tajos,
valiente,
certera.

4

Colectivo

Colectivo adictivo seductivo sedativo,
te tomo entre el medio día y te guío.
te bajo y te subo te piso y te esquivo,
gran y porteño colectivo,

Colectivo, amante vacío,
que en armas ajenas, seduce a otro micro,
colectivo,
calmante de penas que olvidan su olvido,
que llaman sin tiempo los nombres perdidos,
que viaja al suburbio, y vuelve al ombligo,
gran y poderoso Colectivo.

Te habrá gestado Pascal,
o un algún taxista de Caballito,
García, Álvarez, Quintana, Fernandez, o benito,
yo me subo y te nombre, te corren los chicos,
allá y aquí, el atroz Colectivo.

Sangra la ducha, que escucha el obligo,
el arte caliente de sombras se tiñó,
y cuando los roces,
las luces del día,
las nubes cual leche y servir al,
soldado apagado, con dientes de mar,
cortado de cuajo,
cortado sin sal,
re suelve el aroma a nuevo,
como la chapa pintada que sobresalta la raya
para entender oh poetas del sentido como nada,
del optimismo para el hueco,
y la orilla del mismo río.

5

Cae la tuerca sobre el piso en madera,
rueda y ya no la veo,
y es su sonido que persigo,
por detrás de los ojos,
usando la memoria de la zona baja del cuarto,
recién grabado,
guardado,
backapiado,
ya sabiendo que la ibas a perder de vista,
y de nuevo,
el túnel embudo carnoso,

cartilaginoso,
flexible ante el ruido
expandido, rotundo

6

Dar luz a una semilla es mi hábito más frecuente,
envolverla entre mis dedos,
sin aplastarla,
y enterrarla, suavemente, sin codicia.

Levantar la voz no es mi forma,
naturaleza que me abarca,
la ruda muestra siempre se discute,
con bam bim tum tam,
y los resortes entrelazados,
que logran romper la calma.

desde la tela, desde el papel,
se absorbe el pigmento ilusión,
y se forma una imagen de algo
que vale o no vale o no existe o existe,

y entonces, cuando las rutas celestes
se hacen tamices de sentimientos inerradicables,
como la violencia,
como la tristeza, como la felicidad tuya,
nunca mía,
como la exaltación exacta,
deforme,
sólo me siento a ver las plantas crecer,
los las ramas extenderse,
las los hojas desenredarse,
aparecer entre los canales,
y los frutos futuros,
las yemas invisibles.

7

Cada estrella es un sol,
cada sol una grieta,
cada verano un empezar de nuevo,
un calentar la piel,
un estrenar la sangre.

8

No separamos cuando venía el verano,
y vos ibas a andar de blanco,
y él iría a buscar el caballo,
y me mojaría mis oídos sin quererlo.

La casa se volvería fresca,
y el gusto se acercaría a dulce,
el árbol se pondría fuerte,
y yo te daría manos.

9

La ducha bizarra
siempre me traerá al momento,
cuando te olvides,
en el esperando.

1 jarra de agua caliente,
otra jarra de agua caliente,
algo para mezclar con agua fría.
y los chorros afuera husmeando,
olfateando la presa.

10

Suéltame así me rio hasta la combustión,
y me cuento de la fantasía del te quiero,

olvidamos hacer la cama antes de dormir,
y la culpa fue demasiados truenos.

11

Dentro de unos días pasará la verdad y estarás conmigo, que nada puedo darte más que mis manos,
de cal y estigmas, perseguidas por los brazos tercos.

Cada tercio de siglo empieza así, refugiando los pensamientos que la memoria no puede retener, esculpiendo la masa textiana de las eles, los tildes, las némesis de reglas, asíntotas de rimas y estructuras dentro de una hoja, un papel, lectura inmediata y renga del poder máximo irrevocable de la raza munda, la idea escrita, documentada, encontrada para siempre dentro del mundo de lineas y círculos descifrados para con el entendimiento del otro.

Cuando se acabó el espacio empezó el habla, la conexión sonoro idealísima, escucha la eme rebotando dentro de o, que se encapricha para con la ese turca, de esos libros milenarios que cayeron en nuestras manos, y súbitamente ocupan la lista de las cien novelas más importantes de la historia, artículo encontrado recortado, siempre guardado. Fue él, y ella, o aquella generación, o los indescifrables amantes de las copas de los árboles elevados, o la poesía libertina, que grito cuando muero, cuando me lleva el mar por siete horas a conocer los sueños de mechas finas taladrando mis labios, sacando el veneno atrapado. Y la luz siempre dio hambre, como las cabañas de hombres enrejados por la paciencia, esperando que crezca la mota, la ruina, el dolor, el nacimiento de un niño eterno, el pelo que crece y se corta y nunca muere, porque ya nació muerto, y los libros tirados quemados reventados para hacerse mas fuertes, dentro de la idea, de la comuna libre, de los ásperos puentes a tu ganas de leer o no leer.